Puente la Reina es el punto de confluencia de las dos grandes rutas que, provenientes del norte de Europa, atraviesan los Pirineos para tomar rumbo oeste hasta llegar a Santiago.
La visita a pie puede iniciarse en la iglesia del Crucifijo, que se encuentra en la entrada a la población siguiendo el Camino. El edificio consta de dos naves, una románica (s. XII) y otra gótica (s. XIV). Entre su imaginería religiosa, destacan el Cristo Crucificado en forma de Y, de estilo gótico. Continuando por la calle del Crucifijo, y tras pasar la carretera, se accede a la calle Mayor. En ella, poco más adelante, se encuentra la iglesia parroquial de Santiago, que recibe al visitante con una portada abocinada con profusa decoración en sus capiteles y arquivoltas y un arco interior polilobulado de clara inspiración mozárabe. En el interior se encuentra una escultura de madera policromada del santo titular, conocida popularmente como Santiago Beltza . Más adelante, casi al final de la calle, se encuentra la iglesia de San Pedro . Finalmente, la calle Mayor desemboca en el puente románico (s. XI) de siete arcos de medio punto por el que los peregrinos dejan atrás esta villa de sabor medieval.