La villa de Los Arcos suele ser punto final de etapa para los peregrinos que salen de Estella. Una buena visita a esta población puede iniciarse al principio de la calle Mayor
-por la que los peregrinos se adentran en la villa- y terminar en el portal de Castilla, por el que se dejaba atrás la ciudad medieval. Junto a este portal se alza la joya artística de Los Arcos, la iglesia de Santa María (ss. XII-XVIII), a la que se accede por una notable portada plateresca. Mención aparte merecen el claustro de estilo gótico flamígero y la esbelta torre de la iglesia, considerada como una de las más hermosas del renacimiento navarro.